miércoles, 26 de octubre de 2011

¿Por qué escribimos?

Muchas serían las respuestas a esta pregunta. Pero los que escribimos, los que nos enredamos y desenredamos en la magia de las palabras lo hacemos porque podemos inventar una realidad que nos agrade, una realidad que sea nuestra o de nadie, una realidad que -en definitiva- sea una burbuja dentro del mundo en que vivimos.
Como diría Saramago : "Yo no escribo por amor, sino por desasosiego; escribo porque no me gusta el mundo donde estoy viviendo" (2003)